Los retos pendientes de la franquicia

No descubrimos nada si ahora, desde este blog, ponemos en valor el modelo de franquicia. De hecho, es sobradamente conocido que las cadenas han sabido soportar mejor una crisis sin precedentes como la generada por la pandemia que los pequeños locales independientes. Esto ha sido fácil de comprobar con los innumerables cierres de bares y restaurantes motivados por el parón del consumo que los confinamientos provocaron.

Por si fuera poco, los casos de éxito de gigantes como McDonald’s o Mango serían impensables si las empresas no hubieran tenido claro desde hace mucho tiempo expandirse por el mundo bajo el sistema de franquicias que, entre otras cosas, reduce en gran medida los costes.

Perú es un país en el que este sistema de negocio funciona desde hace tiempo. De hecho, existen cerca de 500 firmas franquiciadoras, entre nacionales y extranjeras, en todo el territorio nacional. Ahora bien, su popularización no quiere decir que no existen retos pendientes para este sector.

El más reconocido por los expertos es el de la escasa expansión nacional de muchas marcas. Es una evidencia que más allá de las marcas mundialmente conocidas por todos existen un sinfín que se contentan con tener una presencia centrada en su ciudad o, como mucho, su comunidad autónoma. Es preciso, por tanto, cambiar la mentalidad de muchos franquiciados y hacerles ver que sus productos o servicios pueden ser también adecuados para comercializarse en el resto del territorio nacional.

Otro de los desafíos pasa por exportar el modelo a sectores más allá del comercio. Salta a la vista que la inmensa mayoría de las franquicias ejercen su actividad en el ámbito del comercio minorista, con especial énfasis en la gastronomía. Pero eso no quiere decir que el sistema que rige este ámbito empresarial no tenga cabida en otras áreas económicas, como es el caso de los servicios. Por ello, la diversificación de las marcas es una de las claves para que la franquicia siga creciendo y mantenga su capacidad actual de crear empleo.

Y hablando de empleo, conviene resaltar que estamos ante un negocio que no se deslocaliza, lo que es positivo para la recuperación de nuestro mercado laboral y fundamental para la economía.

A pesar de estas virtudes, la franquicia no es un sector que atraiga especialmente a los jóvenes emprendedores. De hecho, los altos niveles de entrada que exigen las marcas hacen que sean empresarios de mediana edad los que con mayor asiduidad optan por este modelo de negocio. No obstante, conviene matizar que existen infinidad de oportunidades en marcas más económicas que pueden ser aptas para los jóvenes. De ahí que acercarse a las personas de menor edad sea otro de los retos que la franquicia tiene por delante. Para superarlo es conveniente que se impulse la colaboración público-privada a la hora de financiar las inversiones iniciales. De esa forma, la carga de la deuda será menor en los primeros años de actividad económica del negocio, que siempre son los más difíciles.

Solo superando todos estos retos, la franquicia podrá seguir aprovechando el contexto favorable que existe en la actualidad para su tipo de negocio.

Todo lo anterior deja patente que subirse al carro de la franquicia se presenta como una buena opción para iniciar una aventura empresarial en el momento actual. No obstante, la superación de los retos anteriormente descritos se presenta como fundamental para potenciar el positivo impacto que para la economía y el empleo tienen estos negocios.

Fuente original: www.asesoresdepymes.com