Qué es el fondo de maniobra

Cualquier empresa afronta imprevistos a lo largo del tiempo para los que se debe estar preparado. Por ejemplo, es el caso de una sanción inesperada o de la rotura de un equipo con la que no se contaba. Para este tipo de incidencias es para lo que se crea un fondo de maniobra, que, en ocasiones, también recibe el nombre de fondo de eventualidades. En realidad, se trata de una especie de fondo de reserva para poder atender deudas inesperadas que no se contemplan en los presupuestos formales previstos, y que pueden llegar a descuadrar la contabilidad de una compañía si el gasto es muy elevado. Sin embargo, es clave conocer al detalle cuál es la generación de recursos actual y la que se estima objetivamente para el futuro de cara a establecer un fondo de contingencia realista que no ponga en riesgo la liquidez de la entidad.

Escudo para el cumplimiento de objetivos

Todas las empresas cuentan con una planificación de sus objetivos a corto, a medio y a largo plazo. De la consecución de ellos puede depender la viabilidad del negocio o, en el mejor de los casos, su crecimiento o su internacionalización. Por ello, es vitar disponer de un colchón financiero para estar lo máximo cubierto posible en el caso de que ocurra alguna incidencia inesperada que pueda comprometer dichas metas.

En este contexto es en el que entra en juego el fondo de maniobra, que tiene como fin la satisfacción de gastos habitualmente de pequeña cuantía pero que pueden poner en serio riesgo la gestión del circulante en una entidad, especialmente en coyunturas de crisis o en aquellas en las que la actividad comercial está en un punto más bajo.

Al igual que en el caso del fondo de emergencia, el fondo de maniobra se crea bajo el paraguas de aportar la máxima tranquilidad a los gestores de una compañía, disponiendo de un volumen económico suficiente con el que atender incidencias inesperadas, de modo que no afecten al presupuesto ni a las estimaciones contables que se han realizado para el ejercicio. De esta manera, es posible concentrarse en el cumplimiento de los objetivos previstos, así como en la propia actividad empresarial de la firma, lo que probablemente redundará en una mayor generación de ingresos.

El principal secreto para tener un fondo de estas características estable y que perdure en el tiempo es el de la disciplina. Es decir, con carácter periódico, por ejemplo, con cada cierre anual de ejercicio, los responsables de la empresa deben decidir guardar una porción de los beneficios para constituir y alimentar este fondo de cara a una potencial futura necesidad, teniendo siempre presente que solo se hará uso de él en un momento en el que resulte verdaderamente imprescindible y no se cuente con otra posibilidad real de utilizar otros recursos para atender esa incidencia.

Una cuantía determinada

Apostar por la creación y el mantenimiento de un fondo de maniobra implica para una empresa asumir una estrategia basada en la cultura del ahorro. Es decir, que para poder cumplir con los objetivos corporativos pensados para el largo plazo, los gestores de la compañía deciden supeditar parte de los beneficios del presente para fortalecer las posibilidades de éxito en el futuro.

Traducido a la esfera directiva, un fondo de estas características lo que aporta principalmente es tranquilidad, dado que se establece un soporte de seguridad ante cualquier eventualidad relevante de la que nadie está exento. Al igual que con un producto de ahorro, para que un fondo de maniobra resulte realmente eficaz lo que se necesita es que se realicen aportaciones periódicas, de manera que pueda ir creciendo y sirva para atender las necesidades futuras de la empresa que, probablemente, tendrá un mayor volumen económico y de negocio que el actual.

Aunque no existe una receta mágica que indique qué porcentaje de los beneficios anuales de una compañía se debe destinar al fondo de maniobra, la respuesta más adecuada es que depende de lo que la contabilidad de la entidad se pueda permitir. Es decir, si la gestión del capital circulante permite poder prescindir de un porcentaje del entorno del 10% lo idóneo sería que este dinero se utilizase para alimentar el fondo. Si no es posible, hay que ajustar esa aportación periódica, de manera que no se llegue a comprometer la liquidez y los pagos a corto plazo de la entidad.

Lo más habitual es que el CFO o el controller financiero sepan mejor que nadie qué parte del beneficio se puede reservar para el fondo de maniobra, teniendo en cuenta que siempre se podrá disponer de este dinero con rapidez en el caso de resultar necesario. Ante la duda, lo mejor es contar con la ayuda externa profesional, por ejemplo, de un gestor de empresas.

Fuente original: www.asesoresdepymes.com