Materiales de promoción que aumentan las ventas

Contar con el mejor producto no sirve para nada si no lo promocionamos adecuadamente. Y una de las fórmulas más efectivas para hacerlo es crear y difundir materiales de promoción que aumentan las ventas, si están bien hechos y los enviamos a las personas adecuadas. A continuación, explicamos algunos consejos que debe seguir cualquier empresario para maximizar su rentabilidad en este terreno.

Definir el objetivo

En primer lugar, tiene que determinar qué pretende conseguir con el envío de material promocional y cuál es su objetivo. Pero, sobre todo, debe enfocarse únicamente en un solo objetivo, con el fin de que los resultados sean más efectivos y la actuación no se disperse demasiado. El fin más habitual suele ser difundir entre los potenciales clientes el conocimiento y la promoción de los productos y servicios de la empresa. Pero también puede limitarse a actuaciones concretas, como promociones, invitaciones a un evento, demostraciones de productos, etc.

Elegir el formato

En función de lo que se vaya a anunciar, habrá que elegir los formatos y materiales que se enviarán. Si de lo que se trata es de promocionar productos y servicios, prepararemos folletos argumentados y con material gráfico atractivo que llamen la atención de los potenciales clientes y les inciten a leerlos. Pero si lo que pretendemos es organizar un concurso o facilitar descuentos, los flyers, los cupones canjeables y las tarjetas pueden ser una excelente solución. Una tercera alternativa consiste en regalar objetos prácticos en los que, evidentemente, se insertará publicidad de la empresa, como llaveros, pequeñas linternas, calendarios de mesa o el ahora infaltable, alcohol en gel.

Seleccionar el target.

Dice el sabio refrán que el que mucho abarca poco aprieta. Por eso, no hace falta que el material promocional llegue a todo el mundo, sino que es suficiente con que acceda a las manos adecuadas. Sólo así, habremos conseguido realmente materiales de promoción que dispararán las ventas. No se trata de repartir folletos por la calle de forma indiscriminada ni de realizar miles postales o envíos masivos por correo electrónico. Sólo si seleccionamos adecuadamente el target al que nos interesa dirigirnos y nos centramos en él, multiplicaremos las posibilidades de que los mensajes sean leídos por personas que pueden estar realmente interesadas en ellos.

 Ejemplares suficientes.

Tan malo es pecar por exceso como por defecto. Por eso, el empresario debe realizar un estudio previo de sus previsiones y encargar la elaboración del número de copias del material de promoción más adecuado a sus necesidades. Si encarga más de las necesarias terminará perdiendo dinero y desaprovechando un material que, con el tiempo, quedará desactualizado y archivado en la oficina. Y si se queda corto, desaprovechará un tiempo precioso en volver a imprimir los nuevos materiales y, probablemente, tendrá que hacerlo con un coste todavía mayor. Eso sí, en cualquier caso no ha de olvidar prever un lugar adecuado donde almacenar el material antes de realizar los correspondientes envíos.

Información actualizada.

El material de promoción debe contener mensajes sencillos y atractivos, pero sobre todo información actualizada de la empresa, los productos y servicios que se ofrecen. Y ha de estar elaborado para la ocasión. Sería un imperdonable error aprovechar folletos antiguos o sobrantes de otras campañas, porque además de estar probablemente desfasados, podrían ser reconocidos por algunos clientes, algo que dañaría la imagen de la compañía. Evidentemente, además de elegir mensajes impactantes y atractivos, habrá que cuidar especialmente el diseño, la maquetación, la letra y el estilo.

Envío inmediato.

El mundo gira cada vez a mayor velocidad y las cosas cambian rápidamente. Lo que hoy es impactante y fresco, mañana puede que resulte aburrido. Por eso, en cuanto el material de promoción salga de las máquinas de impresión debemos comenzar a difundirlo entre nuestros potenciales clientes. Además, si alguien nos pide el nuevo catálogo no esperemos al día siguiente para enviárselo. Hagámoslo en ese mismo momento. Es posible que si no actuamos así, cuando le llegue haya tomado ya su decisión de compra, decantándose probablemente hacia otro producto de la competencia.

Fuente original: www.asesoresdepymes.com