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Gestión empresarial

Las cinco claves que ayudan a iniciar una modernización exitosa

Esta crisis está dejando clara la necesidad que las empresas tienen de modernizarse para adaptarse a las nuevas tendencias del mercado y, sobre todo, de consumo. Pero, como resulta evidente, este proceso no es una tarea sencilla que esté exenta de riesgos. Muy al contrario, conseguir una profunda transformación que abarque todos los ámbitos del negocio exige una hoja de ruta clara para evitar que la llegada a la economía digital se convierta en un paso atrás.

Como es de suponer, el factor financiero con el que cuentan las pymes y los autónomos aumenta de manera exponencial el riesgo que, para la propia supervivencia de la compañía, puede tener cometer errores en la citada transformación.

Y si hablamos de transformación, uno de los primeros fallos que suelen tener lugar es el de pensar que todo debe girar en torno a la digitalización. No es así. Sirva para comprobarlo que, por ejemplo, las empresas relacionadas con el sector energético están obligadas a cambiar completamente su modelo para adaptarse a una economía en la que prima la descarbonización frente a las fuentes de generación más contaminantes. Es obvio que la digitalización ayudará, pero también resulta evidente que la clave para este sector no pasa por completo por ella.

Lo mismo ocurre con la necesaria modernización que debe acometerse en la gestión empresarial para adaptarse a las exigencias del cliente en aspectos sociales y de responsabilidad corporativa. Quizá la digitalización aporte, pero la mayor parte del éxito va a estar en la capacidad que el empresario tenga de introducir una cultura empresarial diferente en todos los departamentos del negocio.

Con el objetivo de acometer con éxito cualquier transformación que necesite un negocio, desde este blog proponemos una serie de claves que ayudarán en un proceso que, conviene recordar, es de obligado cumplimiento para todas las empresas que quieran triunfar en la economía del siglo XXI.

La primera clave está relacionada con esa palabra que acostumbra a aparecer en las entrevistas de trabajo: la proactividad. Resulta inviable lograr una profunda revisión de todos los aspectos del negocio si la empresa no es un organismo dinámico, con capacidad y sin ningún atisbo de temor para adaptarse a los cambios. Y es que el miedo es un peligroso enemigo para los negocios, que paraliza cualquier renovación que deba emprenderse. En aras de evitar dicha parálisis, nada mejor que interiorizar que los errores están para aprender de ellos y que todas, absolutamente todas las empresas han cometido fallos en muchas ocasiones. La clave, por tanto, está en saber leer los errores y evitar que vuelvan a repetirse.

Ejemplos de multinacionales que cambiaron por completo su modelo de negocio hay muchos, pero conviene recordar que el gigante de la consultoría tecnológica que ahora es IBM, se dedicaba solo a vender ordenadores. Algo similar ocurrió con el inventor del Post-It y del Scotch Brite. Nos referimos a la multinacional 3M, que en sus inicios era una firma dedicada a explotar un depósito mineral. O Gillette, que pasó de patentar la primera máquina de afeitar a abandonar ese segmento para centrarse en las desechables.

La segunda clave está en vigilar la tesorería en todo momento. No debe olvidarse que una transformación digital, sostenible, energética o de negocio, requiere una inversión que no se va a recuperar de manera inmediata, sino en el largo plazo. Por ello hay que contar con un colchón o un crédito que impida que la empresa se quede sin recursos. Ni que decir tiene que la importancia de mantener una sólida situación de caja obliga a estudiar cualquier inversión para evitar riesgos financieros innecesarios. 

Un tercer aspecto que facilita el proceso de modernización pasa por el talento. Contar con los mejores en su puesto es fundamental para evitar momentos de incertidumbre en el ámbito de los recursos humanos. Es imposible dar ningún paso adelante si no se cuenta con una plantilla comprometida y preparada para variar por completo su forma de trabajo.

Aunque sorprenda, una cuarta clave que posibilita los procesos de transformación exitosos reside en la capacidad de la empresa para crear alianzas, incluso con las marcas rivales. Quizá suene a todo lo contrario a lo que debe regir el devenir de una empresa, pero en la época actual en la que casi todo es nuevo tres no son multitud, sino todo lo contrario. Por ello las alianzas es aspectos concretos permiten poner en común los conocimientos necesarios para generar riqueza suficiente para repartir entre todos los intervinientes del pacto. 

Por último, y no menos importante que cualquiera de los puntos previos, está la tecnología. Es una evidencia que la inversión en I+D+i permite estar a la vanguardia tecnológica, lo que ayudará a identificar las mejores oportunidades de crecimiento en el exigente entorno empresarial actual.

Fuente original: www.asesoresdepymes.com