Las clave para el 2021: Innovación y desarrollo

Uno de los peores años de la historia reciente del país y del mundo termina. Aunque aún quedan infinidad de incertidumbres por resolver respecto a la pandemia del coronavirus, la realidad es que 2021 lo tiene bastante fácil para mejorar lo vivido en estos últimos 8 meses. Es cierto que la campaña de vacunación ya ha empezado, pero este virus ha demostrado que la única certeza que existe es que aún desconocemos demasiado sobre él. Por si fuera poco, y aunque a lo largo de este año se llegue a controlar la crisis sanitaria, al alcanzar la anhelada inmunidad de rebaño, aún habrán otras crisis a las que hacer frente.

Sin duda, la crisis económica es uno de los daños colaterales que el Covid nos dejará aún cuando pase y que habrá que resolver lo más pronto posible. Con esa idea, existen una serie de realidades que se deben tener en cuenta. La primera y más importante es que Perú ha sufrido la mayor caída de PBI de América Latina tras un país —Venezuela— que hace tiempo dejó de regirse por los mismos parámetros del resto de la región.

Por ello, esta crisis ha de servir para situar definitivamente a la investigación y la innovación en el eje de la estrategia económica y empresarial. No solo por lo que puede aportar a la anhelada recuperación económica, sino por su demostrada capacidad para preservar el tejido productivo en caso de futuras recesiones por motivos similares. El mejor ejemplo de la importancia que la investigación, es que ya se tiene la vacuna anti-Covid, creada en tiempo récord (menos de un año).

Por si fuera poco, la pandemia también ha evidenciado que la tecnología es el mejor aliado con el que han contado las empresas para proseguir con su actividad a pesar del confinamiento decretado en marzo. A nadie se le escapa, por tanto, que la innovación es una de las mejores herramientas (si no la mejor) con la que cuentan las empresas y los nuevos negocios para hacer frente al reto que supone levantarse tras una hecatombe como ha sido este 2020.

Entonces es evidente que para que un país crezca de manera sostenible, produciendo tecnología e innovando en los diferentes sectores de su economía, es fundamental invertir en I+D, Sin embargo el I Censo Nacional de Investigación y Desarrollo a Centros de Investigación, elaborado en 2016 por Concytec en convenio con el INEI, se observa que el Perú gastó el 0,08 % del PBI en investigación y desarrollo, una cifra muy inferior a la de países como Colombia (0,25 %), Chile (0,38 %) y Brasil (1,24 %). Si comparamos la cifra de Perú (0,08 %) con la cifra promedio de América Latina y el Caribe (0,75 %), invertimos aproximadamente 10,67 % de lo que invirtieron nuestros vecinos en general. O, si nos comparamos con el primer puesto a nivel mundial, nuestra inversión no llegó al 2 % de lo que invirtió Corea del Sur.

Para superar la crisis y sentar las bases de la reactivación económica, resultará importante brindarle la debida atención a la ciencia, la tecnología y la innovación en los distintos sectores, tanto desde la política pública como desde el mundo privado. De acuerdo con un informe del Banco Interamericano de Desarrollo, resulta clave contar con una estrategia integral que busque el equilibrio entre las intervenciones de urgencia de apoyo a las empresas y otras necesarias para generar el crecimiento futuro. Según la entidad, no sirve de mucho inyectar liquidez a las pyme si eso no va de la mano con programas de apoyo a la innovación, la sofisticación empresarial y el emprendimiento dinámico.

Es preciso mencionar que nuestro país ya cuenta con una ruta por seguir en materia de competitividad e impulso a la innovación. Este es el caso de la Política Nacional de Productividad y Competitividad y el Plan Nacional de Competitividad y Productividad, que entre sus lineamientos tiene el fortalecimiento del capital humano y el desarrollo de las capacidades para la innovación, adopción y transferencias de mejoras tecnológicas. De igual manera, el incentivo a la innovación también debe aplicarse en aquellos sectores de interés para la economía peruana, como la agricultura y la minería. Es momento de apostar por más proyectos innovadores que incrementen la competitividad de nuestra economía de cara al escenario post-COVID.

Fuente original: www.asesoresdepymes.com