5 claves para potenciar la innovación en la cultura empresarial

La crisis del Covid-19 ha provocado que miles de empresas tengan que replantear sus propósitos, objetivos y estrategias. Y, ante este panorama, es crucial apostar por la innovación y la creatividad como parte de nuestro modelo de negocio para volver a impulsarlo.

Por innovación no entendemos solo la utilización de tecnologías o Internet en nuestro negocio, sino por una filosofía empresarial que impregne a toda nuestra organización, desde sus planteamientos estratégicos hasta el funcionamiento en el día a día; y desde los niveles directivos hasta el empleado de base.

Así lo han planteado en el último Management Talks del Club de Excelencia en Gestión, la asociación empresarial dedicada a la mejora de la gestión de las organizaciones, que organiza periódicamente sesiones en las que expertos de diferentes compañías ponen en común best practices empresariales. En este último encuentro, celebrado de forma online, han debatido sobre la necesidad de dotar a los equipos de un marco de creatividad y pensamiento disruptivo para poner en marcha mejoras en el seno de las organizaciones tras la pandemia del Covid-19.

En concreto, han extraído 5 claves para implantar una cultura innovadora y creativa en las organizaciones:

  • Conocer el sentido de la innovación en la empresa. El concepto de innovación no es un mero adorno, algo que incluir en los discursos y sobre el papel, sino una filosofía aplicada a la forma de operar de toda la empresa. Es decir, para que funcione, debe existir una cultura organizativa apropiada; debe formar parte de la estrategia de la propia empresa; el modelo de gestión debe integrar esa innovación en el día a día; y se deben establecer formas y herramientas para canalizarlas, activarlas y medir su rendimiento.
    En otras palabras, debe estar presente de principio a fin en la forma en que la empresa genera y ofrece su producto o servicio, desde la idea inicial hasta que llega al consumidor. Y para integrarla, no existe un modelo universal, sino que debe dibujarse una estrategia de innovación adaptada a cada empresa.
  • Dirección y ejecución. La cultura de innovación en la empresa debe considerar tres ejes fundamentales: el benchmarking –es decir, conocer el entorno y la competencia para compararse y mejorar-, los valores vinculados a la innovación y el compromiso del equipo directivo para impulsarla. La dirección de la organización debe estar muy implicada y ser consciente de cómo la innovación puede ayudar a los objetivos marcados.
    En este sentido, cobra especial relevancia la motivación de los equipos –entre otras, mediante políticas de reconocimiento y comunicación interna-, y el fomento de una cultura organizativa en la que la creatividad, el análisis y la implantación de mejoras sean parte intrínseca de la consecución de los resultados y el crecimiento del negocio.
  • Creación de sinergias. Los equipos de nuestra empresa, contagiados de la cultura de la innovación y creatividad, deben estar abiertos a la transformación y ser capaces de generar una red de innovación en las respectivas áreas. Si la empresa posee diferentes áreas y departamentos, en cada una de ellas puede haber un embajador de la innovación que trabaje en contacto directo con los del resto de áreas e implante retos innovadores en común. Si la empresa es de tamaño más reducido, sus integrantes tendrán entonces la oportunidad de trabajar conjuntamente siguiendo criterios innovadores y creativos para solucionar los desafíos y proyectos del negocio.
  • Pensamiento de diseño. Íntimamente vinculado a la generación de sinergias está el llamado design thinking; esto es, la utilización de herramientas y de una visión creativa a la hora de encontrar soluciones. El proceso es el siguiente: en primer lugar, es necesario empatizar, conocer profundamente las necesidades de los usuarios implicados en la solución que estamos buscando y ponernos en su piel; en segundo lugar, es necesario definir, quedarnos con lo que realmente importa de toda la información generada en el primer paso, desgranando los problemas y sus posibles soluciones; tercero, ideamos cuantas más opciones, mejor, con amplitud de miras y sin prejuicios; cuarto, prototipamos el modelo que nos ayudará a dar forma a la solución que hasta ahora solo teníamos como idea; y, por último, testeamos y obtenemos el feedback necesario para poder ponerlo en marcha.
  • Aprendizaje continuo. De cada proyecto de innovación en la empresa surgirán lecciones que nos harán progresar, incluso –o especialmente- de aquellos de los que no alcanzan los resultados previstos. Para ello es necesario que exista en la organización una cultura de no culpabilidad y, por supuesto, que no haya temores a perder empleos o posiciones dentro de la compañía si no se cumplen los objetivos previos.

La crisis del coronavirus ha reflejado, entre otra infinidad de cosas, dos claves de la innovación en la empresa: por un lado, que aquellas empresas que ya habían realizado una apuesta decidida por la innovación en su cultura organizativa han sido las que mejor han podido adaptarse a las circunstancias adversas de la pandemia. Y, por otro, que incluso aquellas organizaciones que no lo habían hecho han sido capaces de innovar en tiempo récord y de emplear prácticamente sobre la marcha una mentalidad creativa e innovadora para sobrevivir a la crisis. Muestras, ambas, del papel cada vez más importante de la innovación y la creatividad en el sector empresarial.

Fuente original: www.asesoresdepymes.com