La nube, ¿qué es y qué aporta?

La nube, computación en la nube o incluso informática en la nube son términos a los que usuarios y empresas se han acostumbrado a utilizar. Subir, cargar, descargar, bajar… de la nube, también son términos frecuentes en la mayoría de las conversaciones diarias y, naturalmente, en los medios de comunicación de todo tipo.  A diario “entramos en la nube” cuando usamos nuestro correo de Gmail o el almacen Dropbox, vemos una película en Netflix o un vídeo en YouTube,  escuchamos la música de Spotify, o accedemos a Facebook.

 

Entonces, ¿cómo debemos migrar a la nube?, las empresas y los usuarios… Para una respuesta rápida analizaremos primero el significado de su concepto, sus orígenes, sus características más sobresalientes, los servicios más usuales de la nube… y llegaremos a dar, también, unos breves criterios para migrar a la nube.

 

El término se remonta a los primeros años de la difusión de la Web, pero fue a partir de 2006, cuando  utilizado en una conferencia por Eric Schmidt, director ejecutivo de Google, comenzó a popularizarse; aunque las empresas Amazon, Dell, Salesforce, IBM y la propia Google también comenzaron a hablar de la nube, la popularidad a nivel de empresa llegó cuando los grandes medios internacionales The Economist y Business Week, en 2008, comenzaron a publicar artículos e informes sobre el nuevo modelo de computación, a estas revistas les siguieron Forbes Fortune, siempre atentas también a cualquier innovación tecnológica.

 

Una definición de la nube

Según el NIST (Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos) «Definition of Cloud Computing» es: «un modelo tecnológico que permite el acceso ubicuo, adaptado y bajo demanda, a través de la Red, a un conjunto de recursos de computación configurables y compartidos (p. e. redes, servidores, dispositivos de almacenamiento, aplicaciones y servicios) que pueden ser rápidamente suministrados y ofrecidos al usuario con un esfuerzo de gestión reducido y una interacción mínima con el proveedor del servicio». Sus propiedades fundamentales son: autoservicio como demanda, amplio acceso a la Red, recursos compartidos, elasticidad rápida (ampliación o reducción de las necesiades requeridas) y medición de servicios.

 

De una forma más simple la computación en la nube consiste en: el almacenamiento, procesamiento y la distribución de datos, aplicaciones y servicios para usuarios individuales y organizaciones. La nube permite disfrutar de los últimos avances tecnológicos en computación con un coste muy reducido y que –en otro caso- sería muy elevado. De un modo práctico, la nube permite disponer de nuevos sistemas como servidores, discos duros más rápidos y fiables –a la par que robustos y sofisticados-, sistemas de seguridad, aplicaciones, etc. de un modo rápido y seguro, sin necesidad de adquirir el dispositivo físico ni la aplicación de software correspondiente, pagando sólo por su uso al igual que cualquier otro servicio de la vida diaria, como la electricidad, el agua o el gas.

 

Servicios de la nube

La nube se divide en dos grandes categorías:

1. modelos de servicio de la nube según la infraestructura, la plataforma y el software que utilizan: IaaS, infraestructura como servicio “redes, servidores, bases de datos…”, PaaS, plataforma como servicio “desarrollo de aplicaciones”  y SaaS, software como servicio “aplicaciones de software, cuya licencia es gratis y solo se paga por su modo de uso”

2. modelos de despliegue o uso de la nube según se deseen contratar los modelos de servicio. Puede ser: nube pública, nube privada y nube híbrida, aunque el NIST define un cuarto modelo de nube que denomina nube comunitaria.

 

Ventajas prácticas de migración a la nube

Como consecuencia de todo lo anterior, un breve listado de las innumerables ventajas de la nube comparadas con los centros de datos tradicionales de las empresas es:

  • Permite crecer a medida que lo exijan los requerimientos y la evolución de la empresa, sin necesidad de preocuparse de la infraestructura física y lógica.
  • Se reducen considerablemente los costes ya que solo se paga por lo que se usa y se elimina el gasto de mantenimiento de las instalaciones físicas.
  • Se aceleran los procesos.
  • Acceso ubicuo a la nube(desde cualquier lugar, en cualquier momento y desde cualquier dispositivo).
  • Actualización permanente de prestaciones hardware y software que realiza el proveedor del servicio de la nube.

 

Fuente original: www.asesoresdepymes.com

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